Con frecuencia acompañé a quienes me apoyaron en campo y con esa misma frecuencia hubo que pernoctar en la sierra, mi propósito de investigador consistía en ver la realidad en la que vivían esas personas y "sentir de cerca" esa pobreza que me encontraba estudiando; la impotencia que se siente frente a esa realidad me ayudó a entender mejor la vida de esas mujeres rurales que enfrentan día a día una situación de carencias que lastima su dignidad y las aleja del desarrollo humano y social al que aluden en sus discursos quienes gobiernan esa población.